Este es un articulo curioso, pues me separa entre dos escuelas, una que lleva tropecientos mil años funcionando,con resultados satisfactorios pero que no todo el mundo aguanta.
Y otra que seguramente siempre ha existido, pero no ha sido la mas popular, aún siendo la más humana. Me refiero señor@s a, la humillación.
La primera escuela suele estar compuesta por la elite, esos restaurantes de estrella o esos Relaix Chateau, que tanto asombran con sus técnicas de cocina, sus instalaciones , su materia prima y esas ganas de superación dirigidas por Chefs de renombre.
Si nos fijamos detenidamente , en esas brigadas están mayormente compuestas por jóvenes cocineros y cocineras que por su falta de experiencia, y sus ganas de aprender, están dispuestos (inconscientemente ) a sufrir un trato más que vejatorio en muchos de los casos.
Sin ir más lejos, tenemos a Tom Aikens, en Londres, también conocido por Mr Palette Knife, ¿por que? Porque una vez, en vez de gritar a un ayudante o corregirlo de forma civilizada o constructiva, se le fué la olla, cojió una espatula, la puso al fuego y le quemó en el brazo a modo de castigo. Obviamente, esto le costó muy mala prensa en Londres, y una temporada a la sombra del panorama gastronómico.Tres años después, abrió su restaurante, y creo que tiene una estrella, pero, ahora os digo, yo hice una prueba en su casa, y antes de las once de la mañana estaba fuera. Jamás he estado en una cocina en la que se respire una atmósfera tan chunga, llena de miedo, en vez de amor por el oficio.
Creo que debería ser ese el aroma que impregnara las cocinas.
Si tu coges a un chaval, y lo pones de inútil para arriba, a gritos, ¿que crees que va a responder? Sin mirarte a los ojos, dirá, lo siento. En cambio, intenta eso mismo con un adulto, jejejejeje, que igual te pone el delantal por sombrero.
En cambio, la segunda escuela, suele estar compuesta por Chefs mas humildes, muchos de ellos han visto la luz, y comprendieron que no hace falta gritar para enseñar, lo que hace falta es tenacidad, dedicación y respeto.
Aunque no nos equivoquemos, cuando me refiero a ellos como humildes, no me refiero a la comida, prueba de ello Thyerri Beyris en Le Cercle, o Eric Chavot en The Capital, ambos en Londres. También he trabajado en sus cocinas, ambos tiene estrella y ambos funcionan como un reloj, sin gritos ni vejaciones. Funciona así de simple, ¿te pones las pilas y vales?, te quedas. ¿Que no? Gracias por venir pero aquí no puedes estar..
Lo que me gustaría expresar después de toda esta parrafada, es que se puede aprender sin ser maltratado, pues esto no significa sino un retroceso en vuestro crecimiento personal, y como profesionales del sector.
Una cosa es que te metan caña de forma instructiva, y con criticas constructivas, y otra muy diferente es ser vejado a placer por un psicópata inestable sin clase alguna.
Seguramente, habrá gente que lea este articulo y se indigne, pero da igual, pues no va dirigido a ellos, sino a aquellos que sufren sin saberlo un trato inhumano y despectivo.
domingo, 15 de marzo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario